NIÑOS
La alteración de la rutina diaria puede provocar ansiedad a cualquier edad, pero los niños son propensos a sentir una angustia especial en una situación de emergencia. Aunque cada familia debe afrontar la preparación para emergencias a su manera, todos los miembros de la familia juegan un papel importante en el proceso, incluso los niños. Mantenga a los niños involucrados en los planes familiares de preparación - en forma general - esto puede ayudarlos a sentirse seguros sin alarmarlos.
ANTES DE LA EMERGENCIA
Los expertos coinciden en que debe ser honesto con los niños y explicarles lo que está sucediendo. Es importante advertir a los niños sobre los desastres sin alarmarlos demasiado. Hable de cosas que podrían suceder durante una tormenta, por ejemplo, el hecho de que las luces o el teléfono pueden dejar de funcionar. Ajuste su información y el nivel de detalles según sea apropiado para cada edad.
- Comparta los planes familiares con sus niños. Los niños pueden estar preocupados particularmente sobre la seguridad de sus mascotas o por saber adónde ir o qué hacer si los miembros de la familia se separan.
- Dígale a los niños que hay muchas personas, o personal de respuestas a emergencias que pueden ayudarlos durante una situación de desastre. Enséñeles a quién llamar y cómo pedir ayuda.
- Cree un kit de provisiones de emergencia para niños. Los niños se sentirán más cómodos durante una emergencia si están rodeados por objetos o juguetes familiares para mantenerlos ocupados. Incluya como parte de su preparación para emergencias, un kit de provisiones de emergencia para sus niños. Pídales su ayuda y colaboración para armar el kit.
DURANTE LA EMERGENCIAKit de provisiones de emergencia para niños
- tarjeta de identificación para el niño
- lista de números de teléfono de emergencia
- algunos de sus libros favoritos
- crayones y hojas de papel
- uno o dos de sus juguetes favoritos como una muñeca o una figura de acción
- juego de mesa
- un mazo de cartas
- rompecabezas
- su animal de peluche favorito
- su manta o almohada favorita
- una fotografía de su familia y sus mascotas
- una caja con sus tesoros especiales que los ayuden a sentirse seguros
- algunos de sus refrigerios favoritos (no perecederos)
El papel más importante que juegan los padres en una emergencia es permanecer calmados. Los niños observarán a los adultos para saber cómo actuar. Si perciben miedo o alarma, pueden sentirse más asustados.
DESPUÉS DE LA EMERGENCIA
Los efectos psicológicos de un desastre natural no desaparecen una vez que ha pasado la emergencia. Los niños pueden sufrir pesadillas y otros problemas hasta dos años después del desastre. Los niños pueden superar mejor una situación traumática si los padres, maestros y otros adultos los apoyan y los ayudan con sus experiencias.
- Deben recibir ayuda lo antes posible. Es posible que algunos niños nunca demuestren su angustia porque no se sienten alterados, mientras que otros no muestran signos de angustia durante varias semanas, incluso meses. Incluso si los niños no muestran cambios en su comportamiento, es posible que aún necesiten su ayuda.
- Los padres deben estar atentos a cualquier signo de que sus niños necesitan alguna ayuda adicional. Preste atención al comportamiento habitual de sus niños después de un desastre.
-- Los niños pueden estar digustados por la pérdida de un juguete favorito, una manta, un oso de peluche o de otros objetos que los adultos pueden considerar insignificantes.
--Pueden experimentar un cambio de personalidad - pueden pasar de ser tranquilos, obedientes y comprensivos a ser inquietos, ruidosos y agresivos, o pueden pasar de ser extrovertidos a ser tímidos y miedosos.
--Pueden tener pesadillas o tener miedo de dormir solos o con la luz apagada por la noche.
--Pueden irritarse, llorar o lloriquear con facilidad.
Pueden perderle la confianza a los adultos porque los adultos que hay en su vida no fueron capaces de controlar el desastre.
--Pueden retroceder a comportamientos de niños pequeños, tales como orinarse durante la noche o chuparse el dedo.
--Pueden no querer que los padres se alejen o negarse a ir a la escuela o a la guardería infantil
--Sentirse culpables de que algo que dijeron o hicieron causó el desastre.
Consejos para ayudar a los niños a recuperarse después del desastre
- Hable con sus hijos y escúchelos sin juzgarlos. Hable con ellos poniéndose a la altura de sus ojos. Aliéntelos a hacer preguntas y describir lo que sienten. Convénzalos de que el desastre no ocurrió por culpa de ellos.
- Explique su situación con calma y firmeza. Cuénteles a los niños lo que usted sabe sobre el desastre. Explíqueles qué pasará después lo mejor que pueda.
- Deles tiempo a los niños para que se den cuenta de las cosas que suceden. No los apure ni finja que no piensan ni sienten como lo hacen. Dígales que ellos pueden tener sus propios sentimientos, que pueden ser diferentes de los de otros.
- Si tiene que buscar alternativas de un lugar para vivir o si necesita recibir asistencia, trate de mantener junta a la familia mientras lo hace y trate de que los niños participen de lo que está haciendo. De lo contrario, los niños se pueden poner ansiosos y se pueden preocupar por pensar que usted se irá y no volverá.
- Convenza a los niños temerosos de que usted los cuidará pase lo que pase. No pretenda que los niños sean "valientes" o "fuertes" y que no lloren.
- Incluya a los niños en las actividades de recuperación. Asígneles tareas que sean responsabilidad de ellos. Esto los ayudará a sentirse parte de la recuperación. El tener que realizar una tarea los ayudará a entender que todo estará bien.
- Reanude las rutinas familiares tan pronto como pueda. Un horario regular es importante para los niños.
- Permita que sus hijos tengan tanto control como sea posible sobre las decisiones que los afectan, tales como la elección de qué conjunto de ropa usar o qué comida comer en la cena.
- Encuentre maneras de hacerles saber que los ama. Permita privilegios especiales, tales como dejarles la luz encendida cuando duermen por un tiempo más prolongado después del desastre.
- No les permita mirar mucha televisión, en especial, los programas que cubren el desastre.
- Aliente a los niños a dibujar o pintar, o a escribir la historia de cómo se sienten sobre sus experiencias durante el desastre.
- Utilice música para ayudarlos a aliviar tensiones y estrés.
Actualizado en mayo de 2009
